-Diga- dijo una voz entre sueños.
-Mamá ya estoy con contracciones, me ingresan.
-No te preocupes, salimos para Madrid en un periquete, antes de que te des cuenta mamá está contigo.
-Te quiero- dije antes de colgar.

Así comenzaba  una nueva etapa de mi vida, la de ser madre y la de convertir a la mía en abuela por tercera vez. Uno de los momentos más importantes y mágicos que pude compartir con mi madre. Creo que Julia tardó tanto en salir porque tenía claro que su abuela tenía que presenciarlo, así que se aseguró pero bien y decidió asomar tras doce horas de parto.

Después de comprobar al nacer que la pequeña estaba entera y parecía completamente sana, el siguiente pensamiento en mi cabeza era “ojalá sea la mitad de buena madre de lo que ha sido mi mami”.

En el patio

Querida mamá:

Aún recuerdo aquellas noches en vela, con mis jaquecas allá cuando tenía nueve años. Sopa de fideillos con Avecrem y una sesión de varios capítulos de Ana de las Tejas Verdes, mientras acariciabas mi cabeza, vómito va y viene y tú cargada de paciencia me decías que no pasaba nada y que ahí estaba mi madre para lo que hiciese falta.

Pocas veces te he visto enfadada o alterada. Siempre con una sonrisa y un deja a la niña que tampoco es para tanto, mientras a escondidas nos guiñábamos el ojo y en cada resquicio nos comías a besos.

Aquellas noches en la playa que nos esperabas despierta cuando salíamos de marcha mientras tú, maga del pincel, dabas rienda suelta a tu imaginación. Llegábamos y llenábamos tazones de leche con cereales de chocolate y te empapabas de todas nuestras historias o de aquellas historias que queríamos contarte.

Ahora, por grande o por pequeña que sea la cosa que ocupa mi cabeza, te la cuento. Unas veces buscando consejo y otras simplemente buscando orejas que guardan secretos. pero sea lo que sea y a pesar de los cuatrocientos y pico kilómetros que nos separan, ahí estás tú, vía teléfono, Skype o lo que haga falta.

Momentos mágicos, momentos felices, momentos tristes, MOMENTOS que siguen ocurriendo y que siguen siendo almacenados en mis recuerdos. SIEMPRE has estado conmigo, cuando no te he necesitado y cuando he pedido a gritos tenerte a mi lado. Siempre con una sonrisa, siempre con las palabras adecuadas, siempre llena de besos y abrazos.

Espero saber tener la mitad de paciencia, de humildad, de amor y ser generosa como tú. Eres el modelo de madre que me gustaría ser.

Te quiero, mamá.