Los primeros meses del bebé son en la mayoría de las ocasiones un gran reto para los padres por varias razones:

1) La adaptación extrauterina no es fácil para el bebé

El medio intrauterino es muy diferente al mundo exterior. El feto tiene sus necesidades cubiertas en el útero y no viene marcado por unos horarios determinados, las condiciones físicas son las mismas siempre. Fuera es muy diferente respecto a la temperatura, estímulos, alimentación… y además ¡mamá está muy lejos!

2) El bebé nace muy inmaduro

Si comparamos al ser humano con el resto de los mamíferos, junto a los simios, somos la especie que más inmadura nace, eso conlleva necesitar a un cuidador de forma constante 24 horas al día. Se dice que el humano necesita 9 meses dentro del útero y 9 meses fuera para adquirir cierta independencia.

3) Los mitos de la crianza

Recibiremos miles de mensajes contradictorios, que nos harán preguntarnos una y mil veces si estamos haciendo lo correcto. Hay mil libros en las librerías llenos de “métodos” y “consejos” para no “acostumbrar” a nuestros bebés a cosas que no les convienen. Incluso de los profesionales sanitarios podemos recibir información contradictoria. Hay que dejarse llevar por el instinto y hacer aquello que nos haga sentir cómodos, el error es pensar que existe algún método que funcione a todos los bebés. Disfruta de la crianza, haz en cada momento lo que te haga sentir más feliz y piensa que el tiempo pasa muy rápido y que tu hijo no volverá nunca a tener un mes, dos o tres…

4) El cansancio nos vuelve vulnerables

Los primeros meses merman una de las necesidades básicas de cualquier ser humano, las horas de sueño. Eso provocará en muchas ocasiones tristeza e irritabilidad, unido en la mujer a un cambio hormonal muy brusco. Es normal, pide ayuda y haz partícipe al padre en todo lo que pueda hacer él. “Para criar a un bebé se necesita a toda la tribu”. Olvida lo que no te ha dado tiempo a hacer, criar a un hijo es mucho más de lo que puedas imaginar, lo demás es secundario.

5) Cuidar al cuidador

Para que tu bebé esté bien su principal cuidador tiene que estarlo. Cuida a quien cuida. Mima a quien mima. Besa a quien besa.