La sextorsión en adolescentes es un chantaje en el que alguien amenaza con difundir imágenes íntimas de un chico o una chica para conseguir dinero, más fotos o cualquier otra cosa. Es un problema que preocupa cada vez más a las familias y del que los propios adolescentes casi nunca hablan en casa. Soy María, pediatra especialista en Medicina de la Adolescencia y madre, y quiero que sepas qué es, cómo reconocerla y, sobre todo, qué hacer si tu hijo la sufre. Organismos como INCIBE llevan años reuniendo recursos sobre este tema, y aquí te lo cuento de forma práctica, sin alarmismo y con rigor.
Qué es la sextorsión en adolescentes
La sextorsión es la amenaza de difundir sin consentimiento imágenes íntimas o de contenido sexual para obtener algo a cambio. Puede ser más material sexual, dinero, contacto o control sobre la víctima.
Las imágenes no siempre son reales ni han sido enviadas de forma voluntaria. A veces el agresor las consigue con engaños, otras entrando en una cuenta ajena y otras las fabrica con un montaje. Da igual el origen: para el adolescente, el miedo y la vergüenza son los mismos.
La Academia Americana de Pediatría la considera una forma de explotación y abuso sexual basada en imágenes. Tu hijo no es un «imprudente»: es la víctima de un delito.
Sexting y sextorsión: no son lo mismo
El sexting es el envío voluntario de mensajes o imágenes de contenido sexual, normalmente dentro de una relación de confianza. Es una práctica de riesgo, pero por sí sola no es sextorsión.
La sextorsión aparece cuando ese material, u otro obtenido por engaño, se usa para amenazar y exigir algo. El sexting puede ser la puerta de entrada, pero lo que define la sextorsión es la amenaza.
También conviene distinguirla del ciberacoso, que es un hostigamiento continuado, y del grooming, que es el acercamiento de un adulto a un menor con fines sexuales. Las tres situaciones pueden mezclarse en un mismo caso.
Cómo suele empezar: así actúan los agresores
Los patrones se repiten, y conocerlos ayuda a reconocerlos a tiempo:
- Contacto inicial. Aparece un perfil desconocido en redes sociales, videojuegos o mensajería. Muchas veces es una cuenta falsa que finge ser un chico o una chica de la misma edad.
- Confianza exprés. Se muestra cariñoso, comprensivo y con gustos parecidos a los de tu hijo. Suelen revisar antes sus perfiles públicos para saber de qué hablarle.
- Petición de imágenes. Envía una foto explícita (casi siempre falsa) y pide otra a cambio, o insiste en pasar a una conversación privada.
- Amenaza. Cuando consigue el material, exige dinero o más imágenes y amenaza con enviarlo a familiares, amigos o compañeros de clase.
- Presión constante. Marca plazos, insiste y aumenta las exigencias.
La Policía Nacional advierte de que, con los menores, estos delincuentes ejercen una presión psicológica muy cruel, pensada para provocar el máximo miedo.
No siempre es un desconocido. En muchos casos el agresor forma parte del entorno del adolescente, por ejemplo una expareja que amenaza con difundir fotos para controlar la relación.
Cuántos adolescentes la sufren
En un estudio con más de 5.500 adolescentes estadounidenses, un 5 % declaró haber sido víctima de sextorsión. Los chicos tenían más probabilidades de vivirla y, a la vez, menos de contárselo a un adulto.
Este último dato me preocupa especialmente. Muchas familias piensan que la sextorsión afecta solo a las chicas y, por eso, no la vigilan en los chicos.
La Internet Watch Foundation informó de que en el primer semestre de 2023 hubo más denuncias de sextorsión que en todo 2022. En España, la Policía Nacional ha alertado de aumentos de casos a nivel local que también afectan a menores.
Señales de alerta que puedes observar en casa
Tu hijo probablemente no te lo contará, así que conviene fijarse en los cambios:
- Emocionales: irritabilidad, tristeza, llanto sin causa aparente, miedo intenso o ansiedad.
- De conducta: se aísla, deja de salir con amigos, evita ir al colegio o baja de repente su rendimiento.
- Físicas: dificultad para dormir, pesadillas, dolores de cabeza o de barriga sin causa médica, cambios en el apetito.
- Digitales: se sobresalta con cada notificación, esconde el móvil, cierra o crea cuentas nuevas de forma repentina o te pide dinero sin explicar para qué.
Ninguna de estas señales prueba por sí sola que exista sextorsión, y pueden deberse a otras causas. Lo importante es que un cambio brusco y mantenido merece una conversación tranquila. Si necesitas ayuda para valorarlo, en mi consulta pediátrica presencial en Madrid dedico el tiempo necesario para escuchar a toda la familia.
Qué hacer si tu hijo es víctima de sextorsión
Cuando una familia se entera, el impulso suele ser gritar, confiscar el móvil o borrarlo todo. Antes de nada, respira y sigue estos pasos:
- Mantén la calma y agradécele que te lo haya contado. Dile con claridad que no está en problemas contigo y que no tiene la culpa. Tu reacción en los primeros minutos decide si volverá a pedirte ayuda.
- No pagues ni envíes más imágenes. La Policía insiste en que pagar no frena la difusión y anima al chantajista a seguir pidiendo dinero.
- Corta la comunicación y bloquea la cuenta, pero sin borrar la conversación antes de guardar las pruebas.
- Guarda todas las pruebas: capturas de los mensajes, el nombre de usuario, el teléfono, la plataforma y las fechas, tanto de antes como de después de que empezara el chantaje.
- Denuncia ante la Policía Nacional, la Guardia Civil o la policía autonómica, llevando las pruebas y, si es posible, el dispositivo. INCIBE recuerda que la simple tenencia de fotos íntimas de un menor ya constituye delito, así que no las reenvíes a nadie, ni siquiera para «enseñarlas» a otro familiar.
- Llama al 017, la línea de ayuda en ciberseguridad de INCIBE, donde orientan sobre seguridad digital, apoyo legal y atención psicosocial.
- Reporta el perfil a la plataforma y pide la retirada del contenido. Si las imágenes ya circulan, el servicio gratuito Take It Down puede ayudar a que se eliminen de internet.
- Cuida su salud emocional desde el primer día, no cuando «pase el susto».

Qué no hacer
- No lo culpes («¿cómo has podido enviar eso?»). Aumenta la vergüenza y el silencio.
- No le quites el móvil como castigo. Puede vivirlo como una sanción por haber pedido ayuda. Es mejor revisar juntos la seguridad de sus cuentas.
- No hables con el agresor ni intentes «negociar».
- No difundas ni reenvíes las imágenes.
- No lo afrontes en soledad. Denunciar y pedir apoyo profesional no es exagerar.
El impacto en la salud mental y cuándo pedir ayuda urgente
La sextorsión no termina cuando cesa el chantaje. Muchos adolescentes sufren ansiedad, insomnio, tristeza persistente, aislamiento y culpa. En los casos más graves aparecen pensamientos de hacerse daño porque la vergüenza y el miedo les parecen insoportables. UNICEF advierte de que algunos adolescentes han llegado a autolesionarse o a quitarse la vida por la profunda vergüenza que sienten.
Si tu hijo dice que no quiere vivir, se autolesiona o lo notas en riesgo, no esperes: llama al 112 o al 024, la línea de atención a la conducta suicida, y acude a urgencias. Después, busca acompañamiento profesional.
Desde la medicina de la adolescencia abordo la salud física, psicológica y social de forma conjunta, algo imprescindible en estos casos. Si no vives en Madrid, puedes hacerlo por videoconferencia desde cualquier lugar con mi consulta pediátrica online.
Cómo prevenir la sextorsión en casa
La prevención no consiste en vigilar cada pantalla, sino en construir una relación en la que tu hijo sepa que puede acudir a ti.
1. Habla antes de que ocurra. Puedes decirle algo como: «Sé que estas cosas pasan y, si te ocurre, quiero ayudarte. No te voy a castigar ni a culpar.» Esa frase puede marcar la diferencia.
2. Explícale cómo funciona el engaño. Un adolescente que conoce el patrón (confianza rápida, petición de fotos, amenaza) tiene más posibilidades de cortar a tiempo. La campaña ¡Di No!, de Policía Nacional y Guardia Civil, ofrece infografías para trabajarlo con ellos.
3. Desmonta la idea de que «a mí no me pasa». Puede ocurrirle a cualquier adolescente, con independencia de su educación o de lo prudente que sea. En mi decálogo para el uso adecuado de las TIC en menores tienes normas sencillas para hablarlo en casa.
4. Revisad juntos la privacidad. Perfiles privados, no aceptar solicitudes de desconocidos y desconfiar de quien insiste en pasar a otra aplicación.
5. Educa en afectividad y sexualidad. Hablar de consentimiento, de presión en las relaciones y de límites protege más que cualquier control.
6. Cuida los hábitos digitales. Un uso equilibrado de las pantallas, sin móviles en la habitación por la noche, reduce la exposición a contactos de riesgo. Como coordinadora del grupo de trabajo de salud digital de la Asociación Española de Pediatría, participo en el Plan Digital Familiar, una herramienta gratuita para organizar las normas digitales de tu casa. También puedes leer mi artículo sobre el impacto de la inteligencia artificial en la salud adolescente, porque la IA ya permite fabricar imágenes falsas con enorme facilidad, y en mi libro Reset Digital explico cómo recuperar el equilibrio digital en familia.
7. Mantén el vínculo. Comer juntos, tener tiempo de calidad y dialogar sin sermones es lo que hace que un adolescente confíe en ti cuando algo va mal. Es la base de una crianza respetuosa y de mi lema: cuando la niñez empieza bien, termina con un adulto pleno.
Si quieres formarte en este tema, en mi curso de salud digital trabajamos todo esto de forma práctica. Puedes seguir descubriendo más contenido en el blog.
Preguntas frecuentes sobre la sextorsión en adolescentes
¿Qué es la sextorsión?
Es un chantaje que amenaza con difundir imágenes o vídeos íntimos para exigir dinero, más contenido sexual o control sobre la víctima.
¿La sextorsión es delito en España?
Sí. Aunque el Código Penal no use esa palabra, las conductas que la componen (chantaje, extorsión, amenazas, tenencia y difusión de material sexual de menores) son delitos. Si la víctima es menor, la gravedad aumenta.
¿Qué hago si mi hijo me cuenta que lo están chantajeando?
Mantén la calma, dile que no tiene la culpa, no pagues, guarda las pruebas, bloquea al agresor y denuncia ante la Policía o la Guardia Civil. Puedes llamar al 017 para recibir orientación.
¿Hay que pagar a quien hace sextorsión?
No. Pagar no detiene el chantaje y suele provocar nuevas exigencias.
¿Cómo sé si mi hijo sufre sextorsión?
Fíjate en cambios bruscos: aislamiento, miedo al móvil, trastornos del sueño, dolores sin causa y cambios de humor. Ninguna señal es concluyente por sí sola, así que lo mejor es hablar con él sin presionar.
¿A qué edad puede ocurrir?
Desde que un menor tiene acceso a redes, videojuegos o mensajería. Las edades más afectadas suelen situarse en la adolescencia media, pero puede ocurrir antes.
¿Puede ocurrirles también a los chicos?
Sí, y con frecuencia. Los chicos son víctimas habituales, sobre todo de chantaje económico, y tienden a contarlo menos.
¿Qué diferencia hay entre sexting y sextorsión?
El sexting es el envío voluntario de contenido sexual. La sextorsión empieza cuando alguien usa ese contenido, u otro obtenido por engaño, para amenazar y exigir algo.
¿Necesitas apoyo? Estoy aquí
Si tu hijo ha vivido una situación así, o te preocupa su salud digital, no tienes que afrontarlo solo. Acompaño a las familias sin prisas, con tiempo para escuchar. Atiendo en el Hospital Ruber Internacional (C/ de La Masó, 38, Madrid) y online desde cualquier parte del mundo.
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